Evangelio según San Lucas – Capítulo 14

Evangelio según San Lucas

Índice de capítulos

Prólogo-12. 3. 4. 5. 6. 7. 8.

 9. 10. 11. 12. 13. 14. 15. 16. 

17. 18. 19. 20. 21. 22. 23. 24.

Capítulo 14

1 Un sábado, Jesús entró a comer en casa de uno de los principales fariseos. Ellos lo observaban atentamente.

2 Delante de él había un hombre enfermo de hidropesía.

3 Jesús preguntó a los doctores de la Ley y a los fariseos: «¿Está permitido curar en sábado o no?».

4Imagen relacionada Pero ellos guardaron silencio. Entonces Jesús tomó de la mano al enfermo, lo curó y lo despidió.

5 Y volviéndose hacia ellos, les dijo: «Si a alguno de ustedes se le cae en un pozo su hijo o su buey, ¿acaso no lo saca en seguida, aunque sea sábado?».

6 A esto no pudieron responder nada.

7 Y al notar cómo los invitados buscaban los primeros puestos, les dijo esta parábola:

8 «Si te invitan a un banquete de bodas, no te coloques en el primer lugar, porque puede suceder que haya sido invitada otra persona más importante que tú,

9 y cuando llegue el que los invitó a los dos, tenga que decirte: «Déjale el sitio», y así, lleno de vergüenza, tengas que ponerte en el último lugar.

10 Al contrario, cuando te inviten, ve a colocarte en el último sitio, de manera que cuando llegue el que te invitó, te diga: «Amigo, acércate más», y así quedarás bien delante de todos los invitados.

11 Porque todo el que ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado».

12 Después dijo al que lo había invitado: «Cuando des un almuerzo o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos, no sea que ellos te inviten a su vez, y así tengas tu recompensa.

13 Al contrario, cuando des un banquete, invita a los pobres, a los lisiados, a los paralíticos, a los ciegos.

14 ¡Feliz de ti, porque ellos no tienen cómo retribuirte, y así tendrás tu recompensa en la resurrección de los justos!».

15 Al oír estas palabras, uno de los invitados le dijo: «¡Feliz el que se siente a la mesa en el Reino de Dios!».

16 Jesús le respondió: «Un hombre preparó un gran banquete y convidó a mucha gente.

17 A la hora de cenar, mandó a su sirviente que dijera a los invitados: «Vengan, todo está preparado».

18 Pero todos, sin excepción, empezaron a excusarse. El primero le dijo: «Acabo de comprar un campo y tengo que ir a verlo. Te ruego me disculpes».

19 El segundo dijo: «He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlos. Te ruego me disculpes»

20 Y un tercero respondió: «Acabo de casarme y por esa razón no puedo ir».

21 A su regreso, el sirviente contó todo esto al dueño de casa, este, irritado, le dijo: «Recorre en seguida las plazas y las calles de la ciudad, y trae aquí a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los paralíticos».

22 Volvió el sirviente y dijo: «Señor, tus órdenes se han cumplido y aún sobra lugar».

23 El señor le respondió: «Ve a los caminos y a lo largo de los cercos, e insiste a la gente para que entre, de manera que se llene mi casa.

24 Porque les aseguro que ninguno de los que antes fueron invitados ha de probar mi cena»».

25 Junto con Jesús iba un gran gentío, y él, dándose vuelta, les dijo:

26 «Cualquiera que venga a mí y no me ame más que a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y hermanas, y hasta a su propia vida, no puede ser mi discípulo.

27 El que no carga con su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo.

28 ¿Quién de ustedes, si quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, para ver si tiene con qué terminarla?

29 No sea que una vez puestos los cimientos, no pueda acabar y todos los que lo vean se rían de él, diciendo:

30 «Este comenzó a edificar y no pudo terminar».

31 ¿Y qué rey, cuando sale en campaña contra otro, no se sienta antes a considerar si con diez mil hombres puede enfrentar al que viene contra él con veinte mil?

32 Por el contrario, mientras el otro rey está todavía lejos, envía una embajada para negociar la paz. ]

33 De la misma manera, cualquiera de ustedes que no renuncie a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.

34 La sal es una cosa excelente, pero si pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar?

35 Ya no sirve ni para la tierra ni para abono: hay que tirarla. ¡El que tenga oídos para oír, que oiga!».

Evangelio según San Lucas

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Luke

Chapter 14

  1

1 On a sabbath he went to dine at the home of one of the leading Pharisees, and the people there were observing him carefully.

2

In front of him there was a man suffering from dropsy. 2

3

Jesus spoke to the scholars of the law and Pharisees in reply, asking, «Is it lawful to cure on the sabbath or not?»

4

But they kept silent; so he took the man and, after he had healed him, dismissed him.

5

Then he said to them, «Who among you, if your son or ox 3 falls into a cistern, would not immediately pull him out on the sabbath day?»

6

But they were unable to answer his question.

7

4 He told a parable to those who had been invited, noticing how they were choosing the places of honor at the table.

8

«When you are invited by someone to a wedding banquet, do not recline at table in the place of honor. A more distinguished guest than you may have been invited by him,

9

and the host who invited both of you may approach you and say, ‘Give your place to this man,’ and then you would proceed with embarrassment to take the lowest place.

10

Rather, when you are invited, go and take the lowest place so that when the host comes to you he may say, ‘My friend, move up to a higher position.’ Then you will enjoy the esteem of your companions at the table.

11

For everyone who exalts himself will be humbled, but the one who humbles himself will be exalted.»

12

Then he said to the host who invited him, «When you hold a lunch or a dinner, do not invite your friends or your brothers or your relatives or your wealthy neighbors, in case they may invite you back and you have repayment.

13

Rather, when you hold a banquet, invite the poor, the crippled, the lame, the blind;

14

blessed indeed will you be because of their inability to repay you. For you will be repaid at the resurrection of the righteous.»

15

5 One of his fellow guests on hearing this said to him, «Blessed is the one who will dine in the kingdom of God.»

16

He replied to him, «A man gave a great dinner to which he invited many.

17

When the time for the dinner came, he dispatched his servant to say to those invited, ‘Come, everything is now ready.’

18Resultado de imagen de imagenes de jesus hablando a la gente

But one by one, they all began to excuse themselves. The first said to him, ‘I have purchased a field and must go to examine it; I ask you, consider me excused.’

19

And another said, ‘I have purchased five yoke of oxen and am on my way to evaluate them; I ask you, consider me excused.’

20

And another said, ‘I have just married a woman, and therefore I cannot come.’

21

The servant went and reported this to his master. Then the master of the house in a rage commanded his servant, ‘Go out quickly into the streets and alleys of the town and bring in here the poor and the crippled, the blind and the lame.’

22

The servant reported, ‘Sir, your orders have been carried out and still there is room.’

23

The master then ordered the servant, ‘Go out to the highways and hedgerows and make people come in that my home may be filled.

24

For, I tell you, none of those men who were invited will taste my dinner.'»

25

6 Great crowds were traveling with him, and he turned and addressed them,

26

«If any one comes to me without hating his father 7 and mother, wife and children, brothers and sisters, and even his own life, he cannot be my disciple.

27

Whoever does not carry his own cross and come after me cannot be my disciple.

28

Which of you wishing to construct a tower does not first sit down and calculate the cost to see if there is enough for its completion?

29

Otherwise, after laying the foundation and finding himself unable to finish the work the onlookers should laugh at him

30

and say, ‘This one began to build but did not have the resources to finish.’

31

Or what king marching into battle would not first sit down and decide whether with ten thousand troops he can successfully oppose another king advancing upon him with twenty thousand troops?

32

But if not, while he is still far away, he will send a delegation to ask for peace terms.

33

In the same way, everyone of you who does not renounce all his possessions cannot be my disciple.

34

8 «Salt is good, but if salt itself loses its taste, with what can its flavor be restored?

35

It is fit neither for the soil nor for the manure pile; it is thrown out. Whoever has ears to hear ought to hear.»

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Vangelo Secondo luca

Capitolo 14

[1] Un sabato era entrato in casa di uno dei capi dei farisei per pranzare e la gente stava ad osservarlo. 
[2] Davanti a lui stava un idropico. 
[3] Rivolgendosi ai dottori della legge e ai farisei, Gesù disse: «È lecito o no curare di sabato?». 
[4] Ma essi tacquero. Egli lo prese per mano, lo guarì e lo congedò. 
[5] Poi disse: «Chi di voi, se un asino o un bue gli cade nel pozzo, non lo tirerà subito fuori in giorno di sabato?». 
[6] E non potevano rispondere nulla a queste parole. 
[7] Osservando poi come gli invitati sceglievano i primi posti, disse loro una parabola: 
[8] «Quando sei invitato a nozze da qualcuno, non metterti al primo posto, perché non ci sia un altro invitato più ragguardevole di te 
[9] e colui che ha invitato te e lui venga a dirti: Cedigli il posto! Allora dovrai con vergogna occupare l’ultimo posto. 
[10] Invece quando sei invitato, và a metterti all’ultimo posto, perché venendo colui che ti ha invitato ti dica: Amico, passa più avanti. Allora ne avrai onore davanti a tutti i commensali. 
[11] Perché chiunque si esalta sarà umiliato, e chi si umilia sarà esaltato». 
[12] Disse poi a colui che l’aveva invitato: «Quando offri un pranzo o una cena, non invitare i tuoi amici, né i tuoi fratelli, né i tuoi parenti, né i ricchi vicini, perché anch’essi non ti invitino a loro volta e tu abbia il contraccambio. 
[13] Al contrario, quando dài un banchetto, invita poveri, storpi, zoppi, ciechi; 
[14] e sarai beato perché non hanno da ricambiarti. Riceverai infatti la tua ricompensa alla risurrezione dei giusti». 
[15] Uno dei commensali, avendo udito ciò, gli disse: «Beato chi mangerà il pane nel regno di Dio!». 
[16] Gesù rispose: «Un uomo diede una grande cena e fece molti inviti. 
[17] All’ora della cena, mandò il suo servo a dire agli invitati: Venite, è pronto. 
[18] Ma tutti, all’unanimità, cominciarono a scusarsi. Il primo disse: Ho comprato un campo e devo andare a vederlo; ti prego, considerami giustificato. 
[19] Un altro disse: Ho comprato cinque paia di buoi e vado a provarli; ti prego, considerami giustificato. 
[20] Un altro disse: Ho preso moglie e perciò non posso venire. 
[21] Al suo ritorno il servo riferì tutto questo al padrone. Allora il padrone di casa, irritato, disse al servo: Esci subito per le piazze e per le vie della città e conduci qui poveri, storpi, ciechi e zoppi. 
[22] Il servo disse: Signore, è stato fatto come hai ordinato, ma c’è ancora posto. 
[23] Il padrone allora disse al servo: Esci per le strade e lungo le siepi, spingili a entrare, perché la mia casa si riempia. 
[24] Perché vi dico: Nessuno di quegli uomini che erano stati invitati assaggerà la mia cena». 
[25] Siccome molta gente andava con lui, egli si voltò e disse: 
[26] «Se uno viene a me e non odia suo padre, sua madre, la moglie, i figli, i fratelli, le sorelle e perfino la propria vita, non può essere mio discepolo. 
[27] Chi non porta la propria croce e non viene dietro di me, non può essere mio discepolo. 
[28] Chi di voi, volendo costruire una torre, non si siede prima a calcolarne la spesa, se ha i mezzi per portarla a compimento? 
[29] Per evitare che, se getta le fondamenta e non può finire il lavoro, tutti coloro che vedono comincino a deriderlo, dicendo: 
[30] Costui ha iniziato a costruire, ma non è stato capace di finire il lavoro. 
[31] Oppure quale re, partendo in guerra contro un altro re, non siede prima a esaminare se può affrontare con diecimila uomini chi gli viene incontro con ventimila? 
[32] Se no, mentre l’altro è ancora lontano, gli manda un’ambasceria per la pace. 
[33] Così chiunque di voi non rinunzia a tutti i suoi averi, non può essere mio discepolo. 
[34] Il sale è buono, ma se anche il sale perdesse il sapore, con che cosa lo si salerà? 
[35] Non serve né per la terra né per il concime e così lo buttano via. Chi ha orecchi per intendere, intenda». 

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